Las tapas de verduras son perfectas para compartir. Con pocos ingredientes y poco esfuerzo se pueden preparar varios platillos que llenan la mesa de colores y sabores. Son ideales para una cena informal con amigos o familia, en la que cada uno se sirve lo que más le apetece.
Ideas sencillas
Los pimientos del padrón, fritos en aceite de oliva y espolvoreados con sal gruesa, son un clásico. Las patatas bravas con salsa picante, los champiñones al ajillo, las berenjenas fritas con un hilo de miel y los espárragos a la plancha con un poco de sal son otras opciones. Todas se preparan en pocos pasos y se sirven calientes.
También hay tapas frías muy fáciles. Unas tostadas con tomate rallado, aceite y sal, un poco de hummus con palitos de zanahoria y pepino, o una ensaladilla de patata con guisantes y zanahoria. Unos tomates aliñados con orégano y cebolla, o unas aceitunas aliñadas con ajo y hierbas, completan la mesa sin esfuerzo.
Para preparar con antelación
Muchas tapas de verduras se pueden preparar con antelación, lo que te permite disfrutar de la reunión. Las verduras asadas, marinadas en aceite y ajo, se conservan bien en la nevera. Las croquetas de espinacas o de champiñones, los buñuelos de calabacín o las tortillitas de verduras pueden freírse justo antes de servir, mientras que los pinchos y las ensaladas se montan en el último momento.
Para el pincho, ensarta en un palillo un trozo de pan, una rodaja de tomate y una hoja de albahaca, una aceituna con un trozo de pimiento, o un espárrago envuelto en una loncha de queso. Presenta las tapas en una tabla o en platitos pequeños, con un poco de pan cerca, y ofrece dos o tres salsas para mojar, como alioli, salsa brava o una salsa de yogur.
Con esta forma de comer, todos prueban un poco de todo, la mesa se llena de conversación y nadie se queda con hambre. No hace falta cocinar mucho: con un par de platos calientes y varios fríos, la cena estará servida. Elige las verduras de temporada, aliña con cariño y disfruta de compartir.