Las verduras a la parrilla son uno de los grandes placeres del verano. El fuego les da un sabor ahumado, una textura tierna y unos bordes ligeramente tostados que las hacen irresistibles. Sirven como acompañamiento, en bocadillos o como plato principal con un poco de pan y una salsa fresca.
Cortar y aliñar
Corta las verduras en trozos que no se caigan entre las rejillas. Los calabacines y las berenjenas se cortan a lo largo en láminas gruesas; los pimientos, en cuartos; las cebollas, en rodajas gruesas sujetas con un palillo; los champiñones y los espárragos, enteros. Mezcla todo con aceite de oliva, sal y pimienta, y añade hierbas como tomillo, romero u orégano.
Calienta bien la parrilla o la plancha antes de colocar las verduras, para que se marquen sin pegarse. Cocínalas a fuego medio-alto, dándoles la vuelta solo una vez para que se hagan por dentro y se tuesten por fuera. Cada verdura necesita un tiempo distinto, así que empieza por las más duras y deja las más blandas para el final.
Salsas y acompañamientos
Las verduras a la parrilla piden una salsa fresca. Un chorrito de vinagre balsámico, un aliño de limón, ajo y perejil, o un yogur con menta y comino funcionan muy bien. El romesco, la salsa de tomate asado con almendras, es un clásico para acompañar cebollas y espárragos. Unas gotas de aceite de oliva de calidad al final hacen la diferencia.
Para una comida completa, sirve las verduras con arroz, cuscús, patatas asadas o pan tostado. Un poco de queso fresco, de cabra o de oveja, desmenuzado por encima, añade cremosidad. Si te sobran, las verduras asadas son estupendas en ensaladas, en bocadillos o mezcladas con pasta, y se mantienen bien en la nevera en un recipiente cerrado.
Si no tienes parrilla, puedes hacer las verduras en una sartén de hierro o en el horno con la función de grill. El resultado no será idéntico, pero conservará ese carácter tostado. Recuerda limpiar bien la parrilla o la plancha después de cocinar y mantener el fuego bajo control, sobre todo si cocinas al aire libre.